Poco antes "de la era cristiana, casi toda la península ibérica estaba en poder de los romanos. No habían muerto todas las lenguas prerromanas, pero el dominio del latín estaba ya bien afirmado" (Alatorre, Antonio, 1979, p.31)
"La conquista de Hispania marcó el comienzo del la expansión del poderío romano fuera del territorio de la península itálica" (Ibid, p.31)
"...La religión pagana fue siendo sustituida lentamente por la cristiana, hasta que en el año 313, bajo Constantino, la cristiana pasó a ser la religión oficial del imperio" (Ibid, p.32)
La Romania
"La porción del imperio en que predominó la lengua de Roma se llama Romania (...) La Romania actual abarca sólo cinco naciones europeas (Portugal, España, Francia, Italia y Rumania) y pedazos de otras dos (Bélgica y Suiza). Pero en los primeros siglos de nuestra era incluía un territorio mucho más amplio." (Ibid, p.33)
Hispania
"En Hispania nacieron dos de los sucesores de Augusto, famosos por la prosperidad que dieron al imperio a fines del siglo I y comienzos del II d.C.: Trajano y Adriano." (Ibid, p.35)
"La literatura latina ostenta nombres de grandes escritores hispanos (...). Los más antiguos son dos retóricos o maestros de la elocuencia, Porcio Latrón y Séneca el Viejo, y un tratadista de mitología, Higinio, bibliotecario de Augusto. Después (...): Séneca el joven, preceptor de Nerón ,autor de tragedias y de obras filosóficas; su sobrino Lucano, que en la Farsalia narró épicamente la pugna entre César y Pompeyo; Marcial, maestro del epigrama; Quintiliano, el máximo compilador de la doctrina retórica aprendida de los griegos; Pomponio Mela, geógrafo; Columela, tratadista de agricultura (...). ...un polemista famoso, Osio de Córdoba, gran impugnador de la "herejía" de Arrio y a dos excelentes poetas, Juvencio y Prudencio, el segundo de los cuales (...) cantó a los mártires del cristianismo y celebró las virtudes de la nueva religión." (Ibid, p.37)
Latín clásico y latín vulgar
El latín literario tuvo desde sus principios leyes especiales, que incluían una importante influencia griega, tanto en el vocabulario, como en la sintaxis y la estructura del pensamiento. Muy pronto se diferenciaron cultura superior y cultura del vulgo. (Ibid, p.38)
El español y las demás lenguas romances proceden del vulgo. (2a, p.38)
"La lengua literaria se había petrificado mientras la lengua popular seguía su marcha..."
(2a, p.38)
"El latín vulgar se puede llamar también protorromance." (2a, p.40)
5.9.12
Época visigótica
Época visigótica
"... a comienzos del siglo VI los visigodos, expulsados de Tolosa por los francos, pasaron a lo que ahora es Cataluña y de allí al resto de España. (...) Los visigodos ocuparon prácticamente toda la península a lo largo de dos siglos, fijaron su capital en Toledo y acabaron por romper todo lazo con Roma." (2a, p.66)
"... el cristianismo de los visigodos, como el de gran parte de los pobladores de la parte oriental del imperio, era un cristianismo 'arriano', o sea herético desde el punto de vista de la iglesia romana. (Arrio, griego alejandrino, prácticamente negaba la divinidad de Jesucristo...)" (2a, p.66)
Reyes visigodos como Recaredo y Recesvinto consiguieron la unidad política y religiosa de España, por eso "después de la invasión árabe los caudillos de la reconquista tuvieron como meta política la restauración del reino visigodo" (2a, p.67)
la lengua que los visigodos usaron al pasar a España fue el latín. "...los reyes Chindasvinto y Recesvinto emprendieron en la segunda mitad del siglo VII una gran recopilación de leyes en que amalgamaron los usos germánicos con los romanos." (2a, p.67). Esta recopilación se escribió en latín Y se llamaba Forum Júdicum ("Fuero de los jueces", normas a que han de atenerse los jueces). En la lengua hablada se le conoció como Fuero Juzgo. Esta recopilación "ha venido a ser una de las fuentes imprescindibles para el estudio de las instituciones medievales..." (2a, p.67)
Algunas palabras de origen visigodo:
toldo sala banco jabón toalla guante fieltro falda sopa tapa estaca tejón ganso blanco gris agasajo compañía.
"... a comienzos del siglo VI los visigodos, expulsados de Tolosa por los francos, pasaron a lo que ahora es Cataluña y de allí al resto de España. (...) Los visigodos ocuparon prácticamente toda la península a lo largo de dos siglos, fijaron su capital en Toledo y acabaron por romper todo lazo con Roma." (2a, p.66)
"... el cristianismo de los visigodos, como el de gran parte de los pobladores de la parte oriental del imperio, era un cristianismo 'arriano', o sea herético desde el punto de vista de la iglesia romana. (Arrio, griego alejandrino, prácticamente negaba la divinidad de Jesucristo...)" (2a, p.66)
Reyes visigodos como Recaredo y Recesvinto consiguieron la unidad política y religiosa de España, por eso "después de la invasión árabe los caudillos de la reconquista tuvieron como meta política la restauración del reino visigodo" (2a, p.67)
la lengua que los visigodos usaron al pasar a España fue el latín. "...los reyes Chindasvinto y Recesvinto emprendieron en la segunda mitad del siglo VII una gran recopilación de leyes en que amalgamaron los usos germánicos con los romanos." (2a, p.67). Esta recopilación se escribió en latín Y se llamaba Forum Júdicum ("Fuero de los jueces", normas a que han de atenerse los jueces). En la lengua hablada se le conoció como Fuero Juzgo. Esta recopilación "ha venido a ser una de las fuentes imprescindibles para el estudio de las instituciones medievales..." (2a, p.67)
Algunas palabras de origen visigodo:
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Época árabe
El zéjel y la moaxaja
La poesía andalusí se plasmó mediante el zéjel y la moaxaja, relacionados con la música. La prosodia no clásica del zéjel (en árabe zaÿal "melodía"), que quebró la rígida estructura de la casida, constituye una contribución mayor de al-Andalus a la poesía islámica árabe. Su esquema más común se basa en un estribillo o jarcha ("salida") asonantado, sin número de fijo de versos, y una mudanza de cuatro versos, el último de los cuales rima con el estribillo.
El más importante de los poetas hispanomusulmanes que cultivaron el zéjel fue Ibn Quzmán (m. 1159), que introdujo el árabe vulgar y dialectal en lo que hasta entonces era un bastión del árabe literario. El zéjel estuvo vinculado al canto y la música y fue utilizado en numerosas cantigas galaico-portuguesas. También en la poesía provenzal se han encontrado estrofas con el mismo esquema métrico, todo lo cual hace pensar en que muy probablemente el zéjel estimuló la aparición de una lírica escrita ya en las distintas lenguas románicas.
La moaxaja (en árabe muwashshahat) es un poema de cinco o más estrofas que comprende un estribillo inicial o refrán, al que siguen tres versos con su propia rima y dos más que reproducen las rimas del estribillo inicial.
Los maestros más grandes de la moaxaja fueron el cordobés Ibn Zaidún (1003-1070) y los granadinos Ibn al-Jatib (1333-1375) e Ibn Zamrak (1333-1392), este último llamado «el poeta de la Alhambra» (Véase Emilio García Gómez: Cinco poetas musulmanes. Biografías y Estudios, Espasa-Calpe, Madrid, 1959 y del mismo autor: Ibn Zamrak, el poeta de la Alhambra, Patronato de la Alhambra, Granada, 1975).
Al-Andalus tuvo una enorme influencia en la composición de los romances españoles de gesta de los siglos XV y XVI. El siguiente romance popular, impreso en el Romancero de 1550, nos presenta al rey Juan II de castilla (1405-1454), a la vista de Granada, tomando informes del moro Ibn Ammar sobre los hermosos edificios de la ciudad. Luego dice:
«Allí habla el rey don Juan;
Bien veréis lo que decía:
"Granada, si tú quisieses,
Contigo me casaría:
Daréte en arras y dote
A Córdoba y a Sevilla
Y a Jerez de la Frontera,
Que cabe si la tenía.
Granada, si más quisieses,
Mucho más yo te daría".
Allí hablara Granada,
Al buen Rey le respondía:
—Casada só, el rey don Juan;
Casada, que no viuda;
El moro que a mí me tiene,Bien defenderme querría"».
La poesía andalusí se plasmó mediante el zéjel y la moaxaja, relacionados con la música. La prosodia no clásica del zéjel (en árabe zaÿal "melodía"), que quebró la rígida estructura de la casida, constituye una contribución mayor de al-Andalus a la poesía islámica árabe. Su esquema más común se basa en un estribillo o jarcha ("salida") asonantado, sin número de fijo de versos, y una mudanza de cuatro versos, el último de los cuales rima con el estribillo.
El más importante de los poetas hispanomusulmanes que cultivaron el zéjel fue Ibn Quzmán (m. 1159), que introdujo el árabe vulgar y dialectal en lo que hasta entonces era un bastión del árabe literario. El zéjel estuvo vinculado al canto y la música y fue utilizado en numerosas cantigas galaico-portuguesas. También en la poesía provenzal se han encontrado estrofas con el mismo esquema métrico, todo lo cual hace pensar en que muy probablemente el zéjel estimuló la aparición de una lírica escrita ya en las distintas lenguas románicas.
La moaxaja (en árabe muwashshahat) es un poema de cinco o más estrofas que comprende un estribillo inicial o refrán, al que siguen tres versos con su propia rima y dos más que reproducen las rimas del estribillo inicial.
Los maestros más grandes de la moaxaja fueron el cordobés Ibn Zaidún (1003-1070) y los granadinos Ibn al-Jatib (1333-1375) e Ibn Zamrak (1333-1392), este último llamado «el poeta de la Alhambra» (Véase Emilio García Gómez: Cinco poetas musulmanes. Biografías y Estudios, Espasa-Calpe, Madrid, 1959 y del mismo autor: Ibn Zamrak, el poeta de la Alhambra, Patronato de la Alhambra, Granada, 1975).
Al-Andalus tuvo una enorme influencia en la composición de los romances españoles de gesta de los siglos XV y XVI. El siguiente romance popular, impreso en el Romancero de 1550, nos presenta al rey Juan II de castilla (1405-1454), a la vista de Granada, tomando informes del moro Ibn Ammar sobre los hermosos edificios de la ciudad. Luego dice:
«Allí habla el rey don Juan;
Bien veréis lo que decía:
"Granada, si tú quisieses,
Contigo me casaría:
Daréte en arras y dote
A Córdoba y a Sevilla
Y a Jerez de la Frontera,
Que cabe si la tenía.
Granada, si más quisieses,
Mucho más yo te daría".
Allí hablara Granada,
Al buen Rey le respondía:
—Casada só, el rey don Juan;
Casada, que no viuda;
El moro que a mí me tiene,Bien defenderme querría"».
El Cid
Va el link para entrar a la página de El Cid en la Universidad de Texas:
http//:www.laids.utexas.edu/cid/
http//:www.laids.utexas.edu/cid/
Romances y otros géneros medievales
Cantiga (inspirada por el amor de una mora)
Alfonso Álvarez de Villasandino
Quien de linda se enamora
Atender debe perdón
En caso que sea mora.
El amor e la ventura
Me hicieron ir mirar
Muy graciosa criatura
De linaje de Agar;
Quien hablare verdat pura,
Bien puede decir que non
Tiene talle de pastora.
Linda rosa muy suave
Vi plantada en un vergel,
Puesta so secreta llave
De la linia de Ismael:
Maguer sea cosa grave,
Con todo mi corazón
La recibo por señora.
Mahomad el atrevido
Ordenó que fuese tal,
De aseo noble, complido,
Albos pechos de cristal:
De alabastro muy broñido
Debié ser con grant razón
Lo que cubre su alcandora.
Dióle tanta hermosura
Que lo non puedo decir;
Cuantos miran su figura
Todos la aman servir.
Con lindeza e apostura
Vence a todas cuantas son
De alcuña, donde mora.
Non sé hombre tan guardado
Que viese su resplandor,
Que non fuese conquistado
En un punto de su amor.
Por haber tal gasajado
Yo pornía en condición
La mía alma pecadora.
alcandora.(Del ár. hisp. alqandúra, y este del persa qanture).
1. f. p. us. Vestidura a modo de camisa, o la camisa misma.
Maguer: aunque
Alcuña: alcurnia
Alfonso Álvarez de Villasandino
Quien de linda se enamora
Atender debe perdón
En caso que sea mora.
El amor e la ventura
Me hicieron ir mirar
Muy graciosa criatura
De linaje de Agar;
Quien hablare verdat pura,
Bien puede decir que non
Tiene talle de pastora.
Linda rosa muy suave
Vi plantada en un vergel,
Puesta so secreta llave
De la linia de Ismael:
Maguer sea cosa grave,
Con todo mi corazón
La recibo por señora.
Mahomad el atrevido
Ordenó que fuese tal,
De aseo noble, complido,
Albos pechos de cristal:
De alabastro muy broñido
Debié ser con grant razón
Lo que cubre su alcandora.
Dióle tanta hermosura
Que lo non puedo decir;
Cuantos miran su figura
Todos la aman servir.
Con lindeza e apostura
Vence a todas cuantas son
De alcuña, donde mora.
Non sé hombre tan guardado
Que viese su resplandor,
Que non fuese conquistado
En un punto de su amor.
Por haber tal gasajado
Yo pornía en condición
La mía alma pecadora.
alcandora.(Del ár. hisp. alqandúra, y este del persa qanture).
1. f. p. us. Vestidura a modo de camisa, o la camisa misma.
Maguer: aunque
Alcuña: alcurnia
Cosante
Diego Hurtado de
Mendoza
(1364-1404) (padre
del marqués de Santillana)
A aquel árbol que
mueve la hoja
Algo se le antoja.
Aquel árbol del
bel mirar
Hace de maniera
flores quiere dar:
Algo se le antoja.
Aquel árbol del
bel veyer
Hace de maniera
quiere florecer:
Algo se le antoja.
Hace de maniera
quiere florecer:
Ya se demuestra;
salidlas a ver:
Algo se le antoja.
Ya se demuestra;
salidlas a mirar.
Vengan las damas
las frutas cortar:
Algo se le antoja.
Ya se demuestra:
venidlas a ver;
Vengan las damas
las frutas coger:
Algo se le antoja.
Serranilla
Marqués de
Santillana
(1398-1458) (nació
en Carrión de los condes, Palencia)
Moza tan fermosa
Non vi en la
frontera,
Como una vaquera
De la Finojosa
Faciendo la vía
Del Calatraveño
A Santa María,
Vencido del sueño
Por tierra fragosa
Perdí la carrera,
do vi la vaquera
De la Finojosa.
En un verde Prado
De rosas eflores,
Guardando ganado
Con otros
pastores,
La vi tan graciosa
Que apenas creyera
Que fuese vaquera
De la Finojosa.
Non creo las rosas
De la primavera
Sean tan fermosas
Nin de tal manera,
Fablando sin
glosa,
Si antes sopiera
D’aquella vaquera
De la Finojosa.
Non tanto mirara
Su mecha beldad,
Porque me dejara
En mi libertad.
Mas dije: “Donosa
(Por saber
quiénera),
¿Dónde es la
vaquera
De la
Finojosa...?”
Bien como riendo
Dijo: “Bien
vengades;
Que yo bien
entiendo
Lo que
demandadaes:
Non es deseosa
De amar, nin lo
espera,
Aquesa vaquera
De la Finojosa”.
Romance de GERINELDO Y LA INFANTA
Gerineldo era un
buen mozo,
siervo del rey muy
querido.
Cuando sale del
palacio,
de hacer allí su
servicio,
en la puerta del
palacio
la infanta lo ha
perseguido:
- Gerineldo,
Gerineldo,
mi Gerineldo
querido,
¡quién te pillara
esta noche
tres horas de mi
albedrío!
- No se burle la
señora
que criado vuestro
he sido.
- No me burlo,
Gerineldo,
que de veras te lo
digo.
- Y ¿a qué hora,
gran señora
se cumple lo
prometido?
- Entre las doce y
la una,
cuando el rey esté
dormido.
Daba vueltas
Gerineldo
daba vueltas al
castillo.
Y cuando ya
comprendió
que el rey estaba
dormido
con pasito
sigiloso
al cuarto la
infanta ha ido.
La infanta que lo
aguardaba:
- ¿Quién ha sido
el atrevido?
- Gerineldo es,
gran señora,
que vengo a lo
prometido.
Lo ha cogido de la
mano
y a su cama lo ha
subido.
Se pusieron a
luchar
como mujer y
marido.
Con el trote de la
lucha
los dos se quedan
dormidos.
Llama el rey a
Gerineldo
que le alargue su
vestido.
Y unos dicen: no
está en casa;
y otros dicen: no
ha salido.
Y el rey, que lo
sospechaba,
al cuarto la
infanta ha ido.
Y si mato a
Gerineldo,
tanto como lo he
querido,
tan bien que me
había
| servido.
Y si mato a la
princesa
queda mi reino
perdido.
Yo le meterémi
espada
pa que sirva de
testigo.
Con el frío de la
espada
la infanta se ha
estremecido:
- ¡Despiértate,
Gerineldo,
mi Gerineldo
querido,
que la espada de
mi padre
con nosotros ha
dormido!
- ¡Y qué podré
hacer yo ahora
que no sea
conocido!
Me marcho por los
jardines
a pisar rosas y
lirios.
- No te asustes,
Gerineldo
y vuelve ya a tu
servicio.
Gerineldo fue ante
el rey
y la infanta lo ha
seguido.
– Perdónalo, padre
mío,
ya sabes lo
sucedido.
Solamente yo deseo
me lo otorguéis
por marido.
Y el rey, que lo
deseaba,
el permiso ha
concedido.
- Y así tendré
Gerineldo
un hijo más muy
querido.
Y celebraron su
boda
muy llenos de
regocijo.
Romance del enamorado y la Muerte (anónimo)
Un sueño soñaba
anoche,
soñito del alma
mía,
soñaba con mis
amores,
que en mis brazos
los tenía.
Vi entrar señora
tan blanca,
muy más que la
nieve fría.
¿Por dónde has
entrado, amor?
¿Cómo has entrado,
mi vida?
Las puertas están
cerradas,
ventanas y
celosías.
-No soy el amor,
amante:
la Muerte que Dios
te envía.
-Ay, Muerte tan
rigurosa,
déjame vivir un
día!
-Un día no puede
ser,
una hora tienes de
vida.
Muy de prisa se
calzaba,
más de prisa se
vestía;
ya se va para la
calle,
en donde su amor
vivía.
-¿Ábreme la
puerta, blanca,
ábreme la puerta,
niña!
-¿Cómo te podré yo
abrir
si la ocasión no
es venida?
Mi padre no fue al
palacio,
mi madre no está
dormida.
-Si no me abres
esta noche,
ya no me abrirás,
querida;
la Muerte me está
buscando,
junto a ti vida
sería.
-Vete bajo la
ventana
donde labraba y
cosía,
te echaré cordón
de seda
para que subas
arriba,
y si el cordón no
alcanzare,
mis trenzas
añadiría.
La fina seda se
rompe;
la Muerte que allí
venía:
-Vamos, el
enamorado,
la hora ya está
cumplida.
ROMANCE DE LA GUIRNALDA
—“Esa guirnalda de
rosas,
hija, ¿quién te la
endonara?”
—“Donómela un
caballero
que por mi puerta
pasara;
tomárame por la
mano,
a su casa me
llevara,
en un portalico
oscuro
conmigo se
deleitara,
echóme en cama de
rosas
en la cual nunca
fui echada,
hízome —no sé qué
hizo—
que d’él vengo
enamorada;
traigo, madre, la
camisa
de sangre toda
manchada.”
—“¡Oh sobresalto rabioso,
que mi ánima es
turbada!
Si dices verdad,
mi hija,
Tu honra no vale
nada;
Que la gente es
maldiciente,
Luego serás
deshonrada.”
—“Calledes, madre,
calledes,
calléis, madre muy
amada.
Que más vale un
buen amigo
Que no ser mal
maridada.
Dame el buen
amigo, madre,
Buen martillo y
buena saya:
La que cobra mal
marido
Vive
malaventurada.”
—“Hija, pues
queréis así,
Tú contenta, yo
pagada.”
Romancero Gitano. Federico García Lorca
LA CASADA INFIEL (De Romancero Gitano, 1928)
a Lydia Cabrera y a su negrita
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
ROMANCE SONÁMBULO (De Romancero Gitano, 1928)
A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
a Lydia Cabrera y a su negrita
Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.
ROMANCE SONÁMBULO (De Romancero Gitano, 1928)
A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
26.8.12
Nota para la tarea
Los textos a consultar para resolver la tarea de la España Prerromana son:
Época prerromana
Poesía en la España Árabe
Época visigótica
Brados, juglares, etc.
Lírica galaico-portuguesa
EspejoLaVirgen y el Toro
Cultura y escritura ibérica y celta
Por último, TAMBIÉN: traer impreso el primer cantar del Poema del Mío CID, que está
compuesto de varias estrofas numeradas y que incluye algunas notas explicativas entre
paréntesis.
Época prerromana
Poesía en la España Árabe
Época visigótica
Brados, juglares, etc.
Lírica galaico-portuguesa
EspejoLaVirgen y el Toro
Cultura y escritura ibérica y celta
Por último, TAMBIÉN: traer impreso el primer cantar del Poema del Mío CID, que está
compuesto de varias estrofas numeradas y que incluye algunas notas explicativas entre
paréntesis.
22.8.12
Contrato de evaluación
Contrato de evaluación
1. Evidencias de tu trabajo:
a. Lecturas.
b. Consultas.
c. Materiales para actividades.
d. Evidencias orales.
e. Evidencias escritas.
f. Evidencias de otros medios (gráficas, audiovisuales, etc.)
g. Actividades en forma de tarea.
h. Actividades en forma de aplicaciones en clase.
i. Cuaderno como bitácora y carpeta de evidencias.
j. Apuntes
k. Tablas, mapas, cuadros, diagramas, etc.
2. Tipos de evaluación
a. Por parte del maestro.
b. Entre estudiantes y maestro, o solo entre estudiantes (coevaluación).
c. Por parte de los estudiantes, en equipo o individualmente (autoevaluación).
3. Responsabilización
En los casos en que se coevalúan o se autoevalúan, ustedes son responsables de su propia evaluación. No se engañen a sí mismos y sean honestos.
Antes, después o durante la actividad determinaremos los criterios para decidir qué y cómo evaluar.
Recuerden que la evaluación sirve para darse cuenta de qué saben, qué aprenden; qué saben hacer y qué necesitan o qué hace les hace falta para seguir avanzando, o para mejorar.
4. Asistencia
La asistencia no se evalúa, pero, en cada clase siempre se evalúan varias tareas y actividades.
Si no asistes pierdes la evaluación de esas actividades, es decir, equivale a un cero. Si llegas tarde y la actividad está iniciada, también la pierdes. Si sales de clase y tardas demasiado tiempo, igual la pierdes.
Cualquier tipo de justificante sólo cubre la asistencia. Te da derecho a presentar tareas y actividades.
Para cubrir la evaluación necesitas presentar las tareas y las actividades por escrito, para reponerlas.
Ningún reporte de reposición por inasistencia se hace de manera oral. Todos deben ser escritos.
La entrega de las reposiciones debe ser a la semana siguiente de la insasistencia y es tu responsabilidad presentarla a tiempo para que cuente.
5. Modalidades de evaluación
a. Cualitativa. Cuando el maestro o los compañeros de clase, en equipos u otras formas de trabajo, hacen comentarios sobre tus tareas, actividades o participaciones, directa o indirectamente. Sirve para que te des cuenta de tus avances y de lo que te hace falta.
b. Cuantitativa. Cuando se asigna un número a las tareas, actividades o participaciones. Sirve para llevar el control numérico que al final de una unidad o del semestre va a indicar una calificación que se cuenta para el proceso de acreditación.
c. Tanto el cuantitativo como el cualitativo están relacionados entre sí.
6. Sistema de evaluación.
a. Las evaluaciones cualitativas en cada clase sirven para definir la evaluación cuantitativa, o sea, la calificación.
b. Cada estudiante lleva el control de sus desempeños y evidencias en una tabla de evaluación.
c. El maestro registra en su lista las calificaciones de cada estudiante.
d. En principio todas las calificaciones tienen un valor porcentual igual, a menos que el maestro o el grupo decidan dar un mayor porcentaje a una o algunas actividades en especial.
e. La calificación de cada unidad es resultado del promedio de todas las calificaciones. No hay exámenes de unidad, sino una serie de actividades a través de las cuales se va evaluando constantemente tu trabajo. Algunas actividades pueden parecerse a los exámenes, como los cuestionarios, pero en principio tienen el mismo valor que las demás actividades y se promedian igual.
f. La calificación del semestre es resultado del promedio de todas las unidades. No hay examen ordinario.
g. Si el promedio final de un estudiante fuera bajo, no hace examen ordinario, pues el método de evaluación no estuvo basado en exámenes, sino en el trabajo constante, es decir, en la evaluación formativa y en la sumativa.
h. Tomando en cuenta las evaluaciones cualitativas, el maestro puede considerar si una calificación numérica puede subir.
i. Los estudiantes pueden defender una calificación con la cual no estén de acuerdo, pero, para eso, es necesario contar con evidencias: la carpeta de evidencias es tu cuaderno. REGISTRA SIEMPRE FECHAS, Y TÍTULOS DE ACTIVIDAD, Y LLEVA EL CONTROL EN TU TABLA DE EVALUACIÓN.
7. Cumplimiento.
Lo más importante de las tareas y las actividades es hacerlas.
Si tienes dudas: pregunta. Al maestro, o a compañeros. Escríbeme a mi mail (kreindel@hotmail.com) y pregunta, si hace falta. Siempre que me mandes un mail dime tu nombre y tu grupo.
Si aún tienes dudas a la hora de hacer una tarea: haz lo que tú consideres que está bien (confía en ti). Siempre que intentes resolver una tarea o una actividad, y obtengas un resultado evidente, vas a tener una evaluación y una calificación. Aún cuando te equivoques, lo más importante, siempre, es que lo intentes. Si lo intentas aprendes, aunque te equivoques. La clase sirve para resolver confusiones y para mejorar desempeños.
Si no encuentras la información que necesitas, o el libro, o no lo puedes comprar por cualquier motivo, busca una información equivalente, y resuelve la tarea o la actividad.
Si no te gusta un material de lectura y prefieres otro, cámbialo y haz la tarea con el que tú escogiste, pero haz la tarea.
8. Tabla de evaluación
Descarga la tabla de evaluación, que está al principio de este blog. Imprímela y pégala, o métela en tu carpeta. Un aproximado de actividades de evaluación por unidad es 10. Tómalo en cuenta para que tengas 10 filas de la tabla, uno por cada actividad.
La tabla debe estar integrada a tu carpeta de evidencias. Al principio o al final de la unidad, ya sea que la copies, la encuadernes, la pegues, la engrapes, etc.
9. Carpeta de evidencias (cuaderno, carpeta)
Todo lo que hagas debe estar concentrado ahí. Si imprimes un documento, lo integras a tu carpeta, pegado, engrapado, etc. Todo debe estar ahí. No dejes hojas sueltas.
Todo debe tener fecha y título, para poder ubicar cualquier información, ya sea de consulta para clase, o para alguna aclaración.
Siempre debes traer la carpeta de evidencias a la clase.
En algunas ocasiones lo voy a revisar y a evaluar. Si no lo traes, equivale a una actividad que cuenta como cero.
El día del cierre de unidad definitivamente voy a revisar y evaluar la carpeta de evidencias.
Si se presenta una aclaración de calificación, tendrás que mostrar tu carpeta de evidencias como comprobación.
19.8.12
Cantar del Mío Cid
Cantar Primero: Destierro del Cid
[El Cid, que servía al rey Alfonso VI, fue atacado por el conde García Ordóñez, un gran amigo del rey. El Cid no pudo dejar sin vengarse el ataque y venció al conde, insultando su honor: le mesó la barba (le arrancó pelos de la barba). García Ordóñez se puso furioso y le habló mal del Cid al rey. El rey desterró al Cid. El poema comienza en el momento de salir de Burgos.]
1
Con sus ojos muy grandemente llorando
tornaba la cabeza y estábalos mirando:
vio las puertas abiertas, los postigos sin candado,
las perchas vacías sin pieles y sin mantos
y sin halcones y sin azores mudados.
Suspiró mío Cid triste y apesadumbrado.
Habló mío Cid y dijo resignado:
«¡Loor a ti, señor Padre, que estás en lo alto!
Esto me han urdido mis enemigos malos».
(Notas:
mudados: que habían cambiado las plumas
me han urdido: han conspirado contra mí)
2
Ya cabalgan aprisa, ya aflojan las riendas.
Al salir de Vivar, tuvieron la corneja diestra,
y entrando en Burgos, tuviéronla siniestra.
El Cid se encogió de hombros y meneó la cabeza:
«¡Albricias, Álvar Fáñez, que si ahora nos destierran
con muy gran honra tornaremos a Castiella!»
(Nota: corneja diestra ... siniestra: ver una corneja (pájaro negro) a la derecha (diestra)
significaba buena fortuna; a la izquierda (siniestra) indicaba mala fortuna)
3
Mío Cid Ruy Díaz por Burgos entróve,
van en su compañía sesenta pendones;
salen a verlo mujeres y varones,
burgueses y burguesas a las ventanas se ponen,
llorando de los ojos, ¡tan grande era su dolor!
De las sus bocas todos decían una razón
«¡Dios, qué buen vasallo, si tuviese buen señor!»
(Nota: entróve: entró
razón: palabra)
4
Le hospedarían con gusto, pero ninguno osaba:
que el rey don Alfonso le tenía gran saña.
Antes de la noche en Burgos entró su carta
con gran mandamiento y fuertemente sellada
que a mío Cid Ruy Díaz que nadie le diese posada
y aquellos que se la diesen supiesen vera palabra
que perderían sus bienes y además los ojos de la cara,
y aun además los cuerpos y las almas.
Grande duelo tenían las gentes cristianas;
se esconden de mío Cid, que no osan decirle nada.
El Campeador se dirigió a su posada;
cuando llegó a la puerta, la halló bien cerrada,
por miedo del rey Alfonso, así ellos acordaran:
que a menos que la rompiese, no se la abrirían por nada.
Los de mío Cid a altas voces llaman,
los de dentro no les querían responder palabra.
Aguijó mío Cid, a la puerta se llegaba,
sacó el pie del estribo, un fuerte golpe daba;
no se abre la puerta, que estaba bien cerrada.
Una niña de nueve años a mío Cid se acercaba:
«Ya Campeador, en buen hora ceñiste espada
«El rey lo ha vedado, anoche entró su carta,
«con gran mandamiento y fuertemente sellada.
«No os osaríamos abrir ni acoger por nada;
«si no, perderíamos los bienes y las casas,
«y aún además los ojos de las caras.
«Cid, en nuestro mal vos no ganáis nada;
mas el Criador os guarde con todas sus virtudes santas».
Esto la niña dijo y tornó para su casa.
Ya lo ve el Cid que del rey no esperaba gracia.
Partióse de la puerta, por Burgos aguijaba,
llegó a Santa María, luego descabalga;
hincó las rodillas, de corazón rogaba.
La oración hecha, luego cabalgaba;
salió por la puerta, el río Arlanzón pasaba.
Junto a la villa de Burgos en la glera acampaba,
mandó plantar las tiendas, después descabalgaba.
Mío Cid Ruy Díaz, el que en buen hora ciñó espada,
acampó en la glera que nadie le abre su casa;
están junto a él los fieles que le acompañan.
Así acampó mío Cid como si fuese en montaña.
(Nota: saña: enojo, odio
fuertemente sellada: enviada por el rey con intenciones severas
supiesen vera palabra: no debieran dudar
acordaran: habían acordado
la rompiese: rompiese la puerta
aguijar: espolear, incitar (un caballo)
ceñiste: te pusiste
vedado: prohibido
glera: ribera del río
montaña: bosque)
[El Cid pasa por San Pedro de Cardeña para despedirse de su mujer, doña Jimena, y a sus hijas, doña Elvira y doña Sol.]
He aquí a doña Jimena que con sus hijas va llegando;
dos dueñas las traen a ambas en sus brazos.
Ante el Campeador doña Jimena las rodillas ha hincado.
Lloraba de los ojos, quiso besarle las manos:
«¡Ya Campeador, en hora buena engendrado,
«por malos intrigantes de Castilla sois echado! »
16
«Ay, mi señor, barba tan cumplida,
«aquí estamos ante vos yo y vuestras hijas,
«(muy niñas son y de pocos días),
«con estas mis damas de quien soy yo servida.
«Ya lo veo que estáis de partida,
«y nosotras y vos nos separamos en vida.
«¡Dadnos consejo, por amor de Santa María!»
Alargó las manos el de la barba bellida,
a las sus hijas en brazos las cogía,
acercólas al corazón que mucho las quería.
Llora de los ojos, muy fuertemente suspira:
« Ay, doña Jimena, mi mujer muy querida,
«como a mi propia alma así tanto os quería.
«Ya lo veis que nos separan en vida,
«yo parto y vos quedáis sin mi compañía.
«Quiera Dios y Santa María,
«que aún con mis manos case estas mis hijas,
«y vos, mujer honrada, de mí seáis servida».
(Nota: barba tan cumplida: referencia al poder del Cid y al respeto que se le debe
bellida: bella)
17
Por Castiella se va oyendo el pregón,
cómo se va de tierra mío Cid el Campeador;
unos dejan casas y otros, honor.
En ese día en el puente de Arlanzón
ciento quince caballeros todos juntados son;
todos demandan por mío Cid el Campeador.
18
[Ya llega el momento de salir de su tierra. El Cid les habla a sus hombres.]
El día es salido, la noche quería entrar,
a sus caballeros mandólos todos juntar:
«Oíd, varones, no os dé pesar;
«poco dinero traigo, vuestra parte os quiero dar.
«Tened en cuenta cómo os debéis comportar:
«mañana temprano cuando los gallos cantarán,
«no perdáis tiempo, los caballos ensillad;
«en San Pedro, a maitines tañerá el buen abad,
«nos dirá la misa de Santa Trinidad;
«dicha la misa, tendremos que cabalgar,
«pues el plazo se acerca y mucho hemos de andar».
Como lo manda mío Cid así todos lo harán.
Hecha la oración, la misa acabada ya,
salieron de la iglesia, ya quieren cabalgar.
El Cid a doña Jimena la iba a abrazar;
doña Jimena al Cid la mano le va a besar,
llorando de los ojos que ya no puede más.
Y él a las niñas volviólas a mirar:
«A Dios os encomiendo, nuestro Padre espiritual,
«ahora nos separamos, ¡Dios sabe el ajuntar!
Llorando de los ojos con un dolor tan grande,
así se separan como la uña de la carne.
(Nota: a maitines tañera: se doblarán las campañas para llamar a la gente a la iglesia
ajuntar: el momento de reunirse otra vez)
19
Se acostó mío Cid cuando la noche llegó,
soñó un sueño dulce, ¡qué bien que durmió!
El ángel Gabriel a él vino en visión:
«Cabalgad, Cid, el buen Campeador,
«que nunca en tan buen hora cabalgó varón;
«mientras que vivieseis tendréis buen honor».
Cuando despertó el Cid, la cara se santiguó.
[El Cid y sus hombres entran el reino moro de Toledo, un rey tributario del rey Alfonso. El Cid va rumbo a Castejón mientras Álvar Fáñez y otros hombres pasan por Guadalajara. El Cid llega a Castejón.]
23
Ya amanecía y venía la mañana,
salía el sol, ¡Dios, qué hermoso apuntaba!
En Castejón todos se levantaban,
abren las puertas, afuera se mostraban,
para ir a sus labores y a sus campos de labranza.
Todos han salido dejan libre la entrada,
sólo pocas gentes en Castejón quedaban;
las gentes por los campos andan ocupadas.
El Campeador salió de la celada,
en torno a Castejón aprisa cabalgaba,
Mío Cid don Rodrigo corre hacia la entrada,
los que guardan la puerta viéndola asaltada,
tuvieron miedo y la dejan desamparada.
Mío Cid Ruy Díaz por las puertas entraba,
trae en la mano desnuda la espada,
quince moros mataba de los que alcanzaba.
Ganó a Castejón y mucho oro y plata.
Sus caballeros llegan con la ganancia,
la dejan a mío Cid sin querer para sí nada.
(Nota: salió de la celada: salió de donde estaba escondido)
[Álvar Fáñez vuelve de Guadalajara con la riqueza que ganó (ovejas, caballos, etc.). El Cid comparte el tesoro con sus hombres. El Cid decide abandonar Castejón porque no quiere ser atacado por el rey Alfonso (y Alfonso es amigo del rey de Toledo donde queda la ciudad). Para mostrar su generosidad, el Cid libera a 200 moros que había cautivado.]
«Del castillo que tomaron todos ricos se van;
los moros y las moras bendiciéndole están».
[El Cid decide ir a atacar Alcocer. El rey de Valencia, que controla Alcocer, manda un ejército de 3.000 hombres para reconquistar la ciudad. Los moros cercan al Cid y le quitan el agua. Los hombres del Cid quieren ir a la batalla, pero el Cid quiere consultar con sus hombres.]
34
Al cabo de tres semanas, cuando la cuarta iba a entrar,
mío Cid de los suyos se quiso aconsejar:
«El agua nos han quitado, nos va a faltar el pan,
«si quisiéramos irnos de noche no lo consentirán;
«son demasiadas sus fuerzas para con ellos luchar;
«decidme, caballeros, qué consejo tomar».
Primero habló Minaya, un caballero leal:
«de Castilla la gentil hemos venido acá,
«si con moros no luchamos no ganaremos el pan.
«Somos unos seiscientos, acaso alguno más;
«en el nombre del Criador que no se haga más;
sino irlos a combatir mañana sin tardar».
Dijo el Campeador: «ése es buen hablar;
hablasteis como honrado, como era de esperar».
[Se preparan para el ataque y, al amanecer, el Cid manda que todos salgan a la batalla. El Cid entrega su enseña (su bandera) a Pero Bermúdez para que la lleve.]
Abrieron las puertas, afuera salen ya;
los ven las avanzadas, a sus huestes van a avisar.
¡Con qué prisa los moros se comienzan a armar;
ante el ruido de los tambores la tierra quería quebrar;
vierais armarse a los moros, aprisa entrar en haz
En la parte de los moros dos grandes enseñas van,
y los otros pendones, ¿quién los podría contar?
Las haces de los moros comienzan a avanzar
hacia mío Cid y los suyos, para irlos a atacar.
«Estad quietas, mesnadas, aquí en este lugar,
«nadie salga de filas hasta que lo oigáis mandar».
Aquel Per Bermúdez no se pudo aguantar;
la enseña tiene en la mano, comenzó a espolear:
«¡El Criador nos valga, Cid Campeador leal!
«Voy a meter vuestra enseña en medio del mayor haz;
«veremos estos caballeros cómo la protegerán».
Dijo el Campeador: «¡No lo hagáis, por caridad»
Repuso Per Bermúdez: «¡Ya veréis como se hará!»
Espoleó al caballo, lo metió en mayor haz.
Los moros lo reciben, la enseña vanle a quitar,
le dan grandes golpes no le pueden derribar.
Dijo el Campeador: «¡Valedle, por caridad!»
(Nota: avanzadas: hombres moros que vigilaban la tierra
haz: formación para la batalla
enseña: bandera
mesnada: tropa
espolear: incitar al caballo)
35
Embrazan los escudos ante sus corazones,
enristran las lanzas, envueltos los pendones,
inclinaron las caras encima de los arzones,
íbanlos a atacar con fuertes corazones.
A grandes voces llama el que en buena hora nació:
«¡Atacadlos, caballeros, por amor del Criador!
«¡Yo soy Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador!»
Todos atacan al haz donde está Per Bermudoz.
Trescientas lanzas son, todas llevan pendón;
trescientos moros matan al primer empujón,
y al hacer la tornada otros tantos muertos son.
(Nota: enristran: bajan
pendones: banderas o estandartes
arzón: parte de la silla
hacer la tornada: virar para atacar desde la dirección opuesta)
36
Allí vierais tantas lanzas subir y bajar,
tanta adarga horadar y pasar,
tanta loriga romper y rajar,
tantos pendones blancos rojos de sangre quedar,
tantos buenos caballos sin sus dueños andar.
Oyerais a unos, «¡Mahoma!»; a otros, «¡Santiago!» gritar.
Yacían por el campo en poco lugar
mil y trescientos moros muertos, ya.
(Nota: adarga: escudo de cuero
horadar: agujerear, atravesar de parte a parte
loriga: arma para defender el cuerpo, cota de mallas
rajar: romper
Santiago: santo patrón a quien los cristianos dedicaban sus batallas)
[Los hombres del Cid vencen a los moros y los persiguen hasta Calatayud. Los hombres del Cid ganan mucho tesoro de la conquista y envían parte de su riqueza al rey Alfonso. El rey acepta el regalo y proclama que los que quieran podrán juntarse con el Cid. Pero todavía mantiene en efecto el destierro del Cid. El Cid continúa sus hazañas en Zaragoza y termina por dominar el reino de Zaragoza. Hacia el final del cantar, el Cid decide ir a tierras bajo la protección de Barcelona, pero el Conde de Barcelona se siente insultado y ataca al Cid. El Cid vence al Conde y gana la espada, "Colada."]
[El Cid, que servía al rey Alfonso VI, fue atacado por el conde García Ordóñez, un gran amigo del rey. El Cid no pudo dejar sin vengarse el ataque y venció al conde, insultando su honor: le mesó la barba (le arrancó pelos de la barba). García Ordóñez se puso furioso y le habló mal del Cid al rey. El rey desterró al Cid. El poema comienza en el momento de salir de Burgos.]
1
Con sus ojos muy grandemente llorando
tornaba la cabeza y estábalos mirando:
vio las puertas abiertas, los postigos sin candado,
las perchas vacías sin pieles y sin mantos
y sin halcones y sin azores mudados.
Suspiró mío Cid triste y apesadumbrado.
Habló mío Cid y dijo resignado:
«¡Loor a ti, señor Padre, que estás en lo alto!
Esto me han urdido mis enemigos malos».
(Notas:
mudados: que habían cambiado las plumas
me han urdido: han conspirado contra mí)
2
Ya cabalgan aprisa, ya aflojan las riendas.
Al salir de Vivar, tuvieron la corneja diestra,
y entrando en Burgos, tuviéronla siniestra.
El Cid se encogió de hombros y meneó la cabeza:
«¡Albricias, Álvar Fáñez, que si ahora nos destierran
con muy gran honra tornaremos a Castiella!»
(Nota: corneja diestra ... siniestra: ver una corneja (pájaro negro) a la derecha (diestra)
significaba buena fortuna; a la izquierda (siniestra) indicaba mala fortuna)
3
Mío Cid Ruy Díaz por Burgos entróve,
van en su compañía sesenta pendones;
salen a verlo mujeres y varones,
burgueses y burguesas a las ventanas se ponen,
llorando de los ojos, ¡tan grande era su dolor!
De las sus bocas todos decían una razón
«¡Dios, qué buen vasallo, si tuviese buen señor!»
(Nota: entróve: entró
razón: palabra)
4
Le hospedarían con gusto, pero ninguno osaba:
que el rey don Alfonso le tenía gran saña.
Antes de la noche en Burgos entró su carta
con gran mandamiento y fuertemente sellada
que a mío Cid Ruy Díaz que nadie le diese posada
y aquellos que se la diesen supiesen vera palabra
que perderían sus bienes y además los ojos de la cara,
y aun además los cuerpos y las almas.
Grande duelo tenían las gentes cristianas;
se esconden de mío Cid, que no osan decirle nada.
El Campeador se dirigió a su posada;
cuando llegó a la puerta, la halló bien cerrada,
por miedo del rey Alfonso, así ellos acordaran:
que a menos que la rompiese, no se la abrirían por nada.
Los de mío Cid a altas voces llaman,
los de dentro no les querían responder palabra.
Aguijó mío Cid, a la puerta se llegaba,
sacó el pie del estribo, un fuerte golpe daba;
no se abre la puerta, que estaba bien cerrada.
Una niña de nueve años a mío Cid se acercaba:
«Ya Campeador, en buen hora ceñiste espada
«El rey lo ha vedado, anoche entró su carta,
«con gran mandamiento y fuertemente sellada.
«No os osaríamos abrir ni acoger por nada;
«si no, perderíamos los bienes y las casas,
«y aún además los ojos de las caras.
«Cid, en nuestro mal vos no ganáis nada;
mas el Criador os guarde con todas sus virtudes santas».
Esto la niña dijo y tornó para su casa.
Ya lo ve el Cid que del rey no esperaba gracia.
Partióse de la puerta, por Burgos aguijaba,
llegó a Santa María, luego descabalga;
hincó las rodillas, de corazón rogaba.
La oración hecha, luego cabalgaba;
salió por la puerta, el río Arlanzón pasaba.
Junto a la villa de Burgos en la glera acampaba,
mandó plantar las tiendas, después descabalgaba.
Mío Cid Ruy Díaz, el que en buen hora ciñó espada,
acampó en la glera que nadie le abre su casa;
están junto a él los fieles que le acompañan.
Así acampó mío Cid como si fuese en montaña.
(Nota: saña: enojo, odio
fuertemente sellada: enviada por el rey con intenciones severas
supiesen vera palabra: no debieran dudar
acordaran: habían acordado
la rompiese: rompiese la puerta
aguijar: espolear, incitar (un caballo)
ceñiste: te pusiste
vedado: prohibido
glera: ribera del río
montaña: bosque)
[El Cid pasa por San Pedro de Cardeña para despedirse de su mujer, doña Jimena, y a sus hijas, doña Elvira y doña Sol.]
He aquí a doña Jimena que con sus hijas va llegando;
dos dueñas las traen a ambas en sus brazos.
Ante el Campeador doña Jimena las rodillas ha hincado.
Lloraba de los ojos, quiso besarle las manos:
«¡Ya Campeador, en hora buena engendrado,
«por malos intrigantes de Castilla sois echado! »
16
«Ay, mi señor, barba tan cumplida,
«aquí estamos ante vos yo y vuestras hijas,
«(muy niñas son y de pocos días),
«con estas mis damas de quien soy yo servida.
«Ya lo veo que estáis de partida,
«y nosotras y vos nos separamos en vida.
«¡Dadnos consejo, por amor de Santa María!»
Alargó las manos el de la barba bellida,
a las sus hijas en brazos las cogía,
acercólas al corazón que mucho las quería.
Llora de los ojos, muy fuertemente suspira:
« Ay, doña Jimena, mi mujer muy querida,
«como a mi propia alma así tanto os quería.
«Ya lo veis que nos separan en vida,
«yo parto y vos quedáis sin mi compañía.
«Quiera Dios y Santa María,
«que aún con mis manos case estas mis hijas,
«y vos, mujer honrada, de mí seáis servida».
(Nota: barba tan cumplida: referencia al poder del Cid y al respeto que se le debe
bellida: bella)
17
Por Castiella se va oyendo el pregón,
cómo se va de tierra mío Cid el Campeador;
unos dejan casas y otros, honor.
En ese día en el puente de Arlanzón
ciento quince caballeros todos juntados son;
todos demandan por mío Cid el Campeador.
18
[Ya llega el momento de salir de su tierra. El Cid les habla a sus hombres.]
El día es salido, la noche quería entrar,
a sus caballeros mandólos todos juntar:
«Oíd, varones, no os dé pesar;
«poco dinero traigo, vuestra parte os quiero dar.
«Tened en cuenta cómo os debéis comportar:
«mañana temprano cuando los gallos cantarán,
«no perdáis tiempo, los caballos ensillad;
«en San Pedro, a maitines tañerá el buen abad,
«nos dirá la misa de Santa Trinidad;
«dicha la misa, tendremos que cabalgar,
«pues el plazo se acerca y mucho hemos de andar».
Como lo manda mío Cid así todos lo harán.
Hecha la oración, la misa acabada ya,
salieron de la iglesia, ya quieren cabalgar.
El Cid a doña Jimena la iba a abrazar;
doña Jimena al Cid la mano le va a besar,
llorando de los ojos que ya no puede más.
Y él a las niñas volviólas a mirar:
«A Dios os encomiendo, nuestro Padre espiritual,
«ahora nos separamos, ¡Dios sabe el ajuntar!
Llorando de los ojos con un dolor tan grande,
así se separan como la uña de la carne.
(Nota: a maitines tañera: se doblarán las campañas para llamar a la gente a la iglesia
ajuntar: el momento de reunirse otra vez)
19
Se acostó mío Cid cuando la noche llegó,
soñó un sueño dulce, ¡qué bien que durmió!
El ángel Gabriel a él vino en visión:
«Cabalgad, Cid, el buen Campeador,
«que nunca en tan buen hora cabalgó varón;
«mientras que vivieseis tendréis buen honor».
Cuando despertó el Cid, la cara se santiguó.
[El Cid y sus hombres entran el reino moro de Toledo, un rey tributario del rey Alfonso. El Cid va rumbo a Castejón mientras Álvar Fáñez y otros hombres pasan por Guadalajara. El Cid llega a Castejón.]
23
Ya amanecía y venía la mañana,
salía el sol, ¡Dios, qué hermoso apuntaba!
En Castejón todos se levantaban,
abren las puertas, afuera se mostraban,
para ir a sus labores y a sus campos de labranza.
Todos han salido dejan libre la entrada,
sólo pocas gentes en Castejón quedaban;
las gentes por los campos andan ocupadas.
El Campeador salió de la celada,
en torno a Castejón aprisa cabalgaba,
Mío Cid don Rodrigo corre hacia la entrada,
los que guardan la puerta viéndola asaltada,
tuvieron miedo y la dejan desamparada.
Mío Cid Ruy Díaz por las puertas entraba,
trae en la mano desnuda la espada,
quince moros mataba de los que alcanzaba.
Ganó a Castejón y mucho oro y plata.
Sus caballeros llegan con la ganancia,
la dejan a mío Cid sin querer para sí nada.
(Nota: salió de la celada: salió de donde estaba escondido)
[Álvar Fáñez vuelve de Guadalajara con la riqueza que ganó (ovejas, caballos, etc.). El Cid comparte el tesoro con sus hombres. El Cid decide abandonar Castejón porque no quiere ser atacado por el rey Alfonso (y Alfonso es amigo del rey de Toledo donde queda la ciudad). Para mostrar su generosidad, el Cid libera a 200 moros que había cautivado.]
«Del castillo que tomaron todos ricos se van;
los moros y las moras bendiciéndole están».
[El Cid decide ir a atacar Alcocer. El rey de Valencia, que controla Alcocer, manda un ejército de 3.000 hombres para reconquistar la ciudad. Los moros cercan al Cid y le quitan el agua. Los hombres del Cid quieren ir a la batalla, pero el Cid quiere consultar con sus hombres.]
34
Al cabo de tres semanas, cuando la cuarta iba a entrar,
mío Cid de los suyos se quiso aconsejar:
«El agua nos han quitado, nos va a faltar el pan,
«si quisiéramos irnos de noche no lo consentirán;
«son demasiadas sus fuerzas para con ellos luchar;
«decidme, caballeros, qué consejo tomar».
Primero habló Minaya, un caballero leal:
«de Castilla la gentil hemos venido acá,
«si con moros no luchamos no ganaremos el pan.
«Somos unos seiscientos, acaso alguno más;
«en el nombre del Criador que no se haga más;
sino irlos a combatir mañana sin tardar».
Dijo el Campeador: «ése es buen hablar;
hablasteis como honrado, como era de esperar».
[Se preparan para el ataque y, al amanecer, el Cid manda que todos salgan a la batalla. El Cid entrega su enseña (su bandera) a Pero Bermúdez para que la lleve.]
Abrieron las puertas, afuera salen ya;
los ven las avanzadas, a sus huestes van a avisar.
¡Con qué prisa los moros se comienzan a armar;
ante el ruido de los tambores la tierra quería quebrar;
vierais armarse a los moros, aprisa entrar en haz
En la parte de los moros dos grandes enseñas van,
y los otros pendones, ¿quién los podría contar?
Las haces de los moros comienzan a avanzar
hacia mío Cid y los suyos, para irlos a atacar.
«Estad quietas, mesnadas, aquí en este lugar,
«nadie salga de filas hasta que lo oigáis mandar».
Aquel Per Bermúdez no se pudo aguantar;
la enseña tiene en la mano, comenzó a espolear:
«¡El Criador nos valga, Cid Campeador leal!
«Voy a meter vuestra enseña en medio del mayor haz;
«veremos estos caballeros cómo la protegerán».
Dijo el Campeador: «¡No lo hagáis, por caridad»
Repuso Per Bermúdez: «¡Ya veréis como se hará!»
Espoleó al caballo, lo metió en mayor haz.
Los moros lo reciben, la enseña vanle a quitar,
le dan grandes golpes no le pueden derribar.
Dijo el Campeador: «¡Valedle, por caridad!»
(Nota: avanzadas: hombres moros que vigilaban la tierra
haz: formación para la batalla
enseña: bandera
mesnada: tropa
espolear: incitar al caballo)
35
Embrazan los escudos ante sus corazones,
enristran las lanzas, envueltos los pendones,
inclinaron las caras encima de los arzones,
íbanlos a atacar con fuertes corazones.
A grandes voces llama el que en buena hora nació:
«¡Atacadlos, caballeros, por amor del Criador!
«¡Yo soy Ruy Díaz de Vivar, el Cid Campeador!»
Todos atacan al haz donde está Per Bermudoz.
Trescientas lanzas son, todas llevan pendón;
trescientos moros matan al primer empujón,
y al hacer la tornada otros tantos muertos son.
(Nota: enristran: bajan
pendones: banderas o estandartes
arzón: parte de la silla
hacer la tornada: virar para atacar desde la dirección opuesta)
36
Allí vierais tantas lanzas subir y bajar,
tanta adarga horadar y pasar,
tanta loriga romper y rajar,
tantos pendones blancos rojos de sangre quedar,
tantos buenos caballos sin sus dueños andar.
Oyerais a unos, «¡Mahoma!»; a otros, «¡Santiago!» gritar.
Yacían por el campo en poco lugar
mil y trescientos moros muertos, ya.
(Nota: adarga: escudo de cuero
horadar: agujerear, atravesar de parte a parte
loriga: arma para defender el cuerpo, cota de mallas
rajar: romper
Santiago: santo patrón a quien los cristianos dedicaban sus batallas)
[Los hombres del Cid vencen a los moros y los persiguen hasta Calatayud. Los hombres del Cid ganan mucho tesoro de la conquista y envían parte de su riqueza al rey Alfonso. El rey acepta el regalo y proclama que los que quieran podrán juntarse con el Cid. Pero todavía mantiene en efecto el destierro del Cid. El Cid continúa sus hazañas en Zaragoza y termina por dominar el reino de Zaragoza. Hacia el final del cantar, el Cid decide ir a tierras bajo la protección de Barcelona, pero el Conde de Barcelona se siente insultado y ataca al Cid. El Cid vence al Conde y gana la espada, "Colada."]
Época prerromana.
Antecedente de pobladores prehistóricos: Las Cuevas de Altamira
La población de España se realizó por pueblos que llegaron de diferentes zonas:
Europa continental
Norte de África
Mediterráneo
Los pueblos que poblaron España antes de la llegada de los romanos están enlistados a continuación con algunas de sus características principales, y en algunos casos con ejemplos de palabras que aportaron a la lengua española.
Iberos
Iberia, del río Iber (el Ebro actual)
"Los iberos fueron muy permeables a las influencias helénicas, como lo muestran sus reliquias arqueológicas: monedas, objetos de metal, algunas figurillas y varias esculturas notables, la más hermosa de las cuales es la llamada "Dama de Elche". Más aún, los iberos poseían el arte de la escritura. (...) Parece seguro que los iberos procedían del norte de África..." (Alatorre, Antonio, 1979, p.21)
Algunas voces de origen ibérico en el español:
abarca ardilla arroyo balsa barda barranco barro bruja conejo chaparro garrapata gordo greña lanza manteca muñeca perro ráfaga sabandija sapo tarugo urraca
Tartesios
Los tartesios o turdetanos habitaron el oeste de la actual Andalucía. Provenían de la ciudad fenicia de Tharsis (o Tartessos, según Heródoto) y al igual que los iberos parecen haber llegado a España desde el continente africano.
Lígures
La Liguria estaba ubicada en lo que hoy es la región italiana que tiene por centro a Génova. Su lengua no era indoeuropea, con muchas contaminaciones de la lengua indoeuropea de los ilirios, moradores de lo que hoy es Yugoslavia. "Algunas modificaciones del latín hispano parecen explicarse por influencia de la lengua semi-indoeuropea de esos ilirio-lígures." (Ibid, p.22)
Celtas
La toponimia revela que hubo celtas en la mayor parte de la península ibérica.
"Los pueblos célticos, de lengua indoeuropea, se habían extendido ya (...) por las islas británicas y el actual territorio de Francia cuando llegaron a España, quizá en varias oleadas, a partir más o menos del siglo VIII a.C." (Ibid, p.22)
"Los celtas dejaron en España una fuerte huella lingüística, más marcada tal vez en Portugal y en Galicia. (...) No tenían alfabeto propio: las inscripciones que nos dejaron están en caracteres latinos..." (Ibid, p.22)
Griegos
"Los griegos influyeron mucho en las artes y artesanías de la península, e introdujeron quizá el cultivo de la vid y el olivo, pero no fueron verdaderos pobladores o colonos, y así no dejaron huella lingüística directa." El patrimonio de voces griegas en el español llegaron a través del latín" (2a, p.23). Algunos ejemplos: bodega, botica, cítara, cristal, historia, poesía, ángel, diablo, paraíso (Ibid, p.24)
Fenicios
"En el año 1100 a.C. fundaron los fenicios la ciudad de Gáddir (La Gades romana, la Qadis árabe, la Cádiz actual) (...) La influencia fenicia debe haber sido muy grande (...) Consta que en el siglo I a.C. todavía se hablaba en el sur de España una lengua púnico-fenicia (...) que correspondía a la lengua de Cartago (...) cuyos ejércitos, en el siglo III, llegaron a ocupar la mayor parte de la península" (Ibid, p.24)
Algunos ejemplos de toponimia de origen púnico-fenicio en España:
Málaka (Málaga)
Cartagena (la 'nueva Cartago')
Ebusus (Ibiza)
Hispania, que parece ser una latinización del nombre que los cartagineses le habían dado, y que significa "tierra de conejos". (Ibid, p.24)
Váscones (O vascos)
No se sabe si los vascos llegaron desde África o del Cáucaso, a través del continente europeo. El vasco es la única lengua prerromana que aún está viva. (Ibid, p.25)
Poesía en la España árabe. Jarchas
1. Grupos humanos en la España árabe de la Edad Media
Los muladíes:
Los muladíes, desde el punto de vista cristiano, eran renegados (...) pero desde el punto de vista de los árabes los muwalladín son "los adoptados". Su lengua era un árabe lleno de romanismos, e incluso algunos sólo hablaban el romance. (Antonio Alatorre: 1979, p.77)
Los mozárabes:
Cristianos sometidos a los moros, que conservaron sus peculiaridades culturales. Herederos de la tradición romano-visigótica. Etimológicamente: "arabizados".(Manuel Álvar: 1970, p.3)
Los mudéjares
Son los moros que permanecieron en tierras que iban siendo reconquistadas por los reyes cristianos del norte (significa: "aquél a quien le han permitido quedarse"). (Antonio Alatorre: 1970, p.78)
Los moros latiníes o ladinos
Son los que aprendieron la lengua de los cristianos. "Se conservan obras literarias escritas por ellos en lengua romance (en aljamía, como la llamaban) pero con la única escritura que conocían, o sea la árabe (escritura aljamiada)..." (Ibid. p.78)
2. Jarchas
La jarcha es la estrofa final que aparece en las muwaxahas (collar de perlas) hebreas o árabes, pero escrito en un dialecto romance (el mozárabe). Estos versillos no son originales de los poetas cultos, sino que ellos los tomaban de la tradición oral; por eso un mismo texto se puede encontrar en autores diferentes. (Manuel Álvar: 1970, p.4)
El autor más antiguo es José el Escriba (antes de 1042 -siglo XI-); el más moderno Todros Abulafia (segunda mitad del siglo XIII). La época de florecimiento de las jarchas debe ir de los primeros años del siglo XII a mediados del XIII. Córdoba, Granada y Sevilla pasan por ser las ciudades que ampararon a estos poetas. (Ibid. p.4)
La interpretación de estos poemas es difícil. Muchas veces figuran en textos nada o poco vocalizados. (Ibid. p.5)
Además pertenecían a una sociedad trilingüe. De ahí que arabismos y hebraísmos aparezcan mezclados con el dialecto romance. (Ibid. p.5)
Ejemplo: jarcha 41.
'km y flugh 'ly'n h'r'l'myby
Kyryd lw dmy b' 'ry sw 'lrqyby (original)
Adamy filgüeyo alyenu ed él a mibi (transcripción romanizada)
Kyridlu demi vetari su al-raqibi
Amé con pasión a hijuelo ajeno
y él me ha correspondido;
su espía o guardián quiérelo de mí apartar. (transcripción al español)
(Ibid. p.5)
La jarcha se relaciona con dos formas poéticas árabes:
La muwaxaha (collar de perlas)
"... inventada por Moccáddam el Cabrí, poeta ciego de Cabra (Córdoba) que, en el siglo IX, introdujo grandes novedades en el sistema poético árabe, tales como escribir en versos cortos, agrupados en estrofas de rimas cambiantes, y mezclar el árabe con la lengua de los cristianos". (Ibid. p.6) Escrita en árabe clásico, tiene un cantarcillo vulgar formando parte de la última estrofa. (Ibid. p.6)
El zéjel
Heredero de la muwaxaha.
De gran trascendencia en el mundo románico. A diferencia de la muwaxaha no tiene el cantarcillo vulgar en la última estrofa, pero usa formas vulgares en todas las estrofas (Menéndez Pidal) (Ibid. P.6)
Forma de las jarchas
Es muy diversa: pareados, trísticos, cuartetas de dos asonantes y domina la irregularidad métrica.
La copla y la seguidilla, los cantos españoles más populares, aparecen documentados desde estas antiquísimas muestras. (Ibid. p.7)
[La copla es una forma poética de 4 versos que sirve de letra para canciones populares. Surgió en España, donde sigue siendo muy común, y está muy difundida en Latinoamérica. Su nombre proviene de la voz latina copula, "lazo", "unión".
Las coplas están compuestas generalmente por cuatro versos de arte menor, dispuestos en forma de cuarteta de romance (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a)]
Ejemplos de jarchas:
Vayades ad Isbilya
fy zayy tadyr,
ca veré a engaños
de Ibn Muhadyr
(Seguidilla de (7+5 + 7+5)
Vayáis a Sevilla
en traje de mercader
pues veré los engaños
de Aben Muhadyr.
(Versión al español)
Garid vos, ay yermaniellas,
com' contener a mieu mali!
sin el habib non vivréyu,
advolarei demandari
(Copla octosilábica de rimas alternas)
Decid vosotras, oh hermanillas,
¿cómo refrenaré mi pesar?
Sin el amado yo no viviré;
volaré a buscarlo.
(Versión al español)
Las jarchas se consideran más antiguas (siglos XI-XII) que los cancioneros gallego-portugueses (Menéndez Pidal) (Ibid.)
"La jarcha debe contener versos puestos en boca de otro que no sea el poeta, preferentemente una mujer que canta, o también una paloma en la enramada o un objeto inanimado; y esos versos deben estar enlazados con el asunto del poema mediante la primera parte de la última estrofa que los explicará y anunciará con palabras como él dijo, ella dijo, ella cantó; la jarcha debe estar compuesta en estilo callejero, en lenguaje vulgar, tal vez desatinado, como el de un niño o un borracho, o bien puede estar en lengua aljamiada (es decir, española), pero siempre incorrecta; la jarcha es el aroma de la muwaxaha, es su sal, su ámbar, su azúcar" (Menéndez Pidal) (Ibid. p.21)
Más jarchas
Original
Non dormireyu, mamma,
a rayo de mañana.
Bon Abul-l-Qasim,
la facha de matrana.
(Nº.36) (matrana: aurora)
Garid bos, ay yermanellas
Kom kontener he mew male.
Sin al-habib non bibreyo:
¿ad ob l'irey demandare?
(Nº4)
¡Tant' amare, tant' amare,
habib, tant' amare!
Enfermaron welyos, ¡guay Deus!
e duelen tan male.
(Nº81) (welyos: ojos)
(José Manuel Lozano Fuentes: 1973)
De Judá Leví:
I
(muwaxaha):
Una paloma que anida entre mirtos me mira mientras
preparo mi canto o cuando me lamento de mi tiempo.
Me habla con una voz lastimera, como de muchacha
que canta:
(jarcha):
Ven, sidi, veni
el querer es tanto bieni
dest al-zameni
con filyo d'Aben al-Dayyeni.
(versión español):
Ven, mi señor, ven
-¡el querer es tan gran bien de este tiempo!-
con el hijo de Aben al-Dayyan
(Manuel Álvar: 1970, p.21)
II
(muwaxaha)
Todo corazón tiene el deseo de ver a su dueño,
que es como una colina de mirra, para beber de sus
manantiales y oír sus palabras -por eso va a consultar
a una adivina:
(jarcha que la continúa)
Gar si yes devina
y devinas bil'lhaqq
Gar me cand me vernad
meu habibi Ishaq.
(Versión español)
Pues si eres una adivina que echa la buenaventura según la
verdad, dime, cuándo vendrá mi amigo Isaac"
(Ibid. p.21)
IV
(muwaxaha)
La graciosa gacela daría su vida por ti. Esta doncella nos narra
su propia historia: cuando su querubín huye volando, ella no puede
contener las lágrimas; ante sus compañeras ha exclamado
amargamente y ha confesado su amor:
(jarcha)
Garid vos, ay yermanelas,
com'contener é meu mali?
Sin el habib non vivereyu
advolarey demandari.
(Versión español)
Decid vosotras, oh hermanillas,
¿cómo refrenaré mi pesar?
Sin el amado yo no viviré;
volaré a buscarlo.
De Al-Kumayt
XV
(muwaxaha)
Tras largo tiempo en el que ella fue atacada de locura y aprisionada
en los labios del amor, canta y llora por la soledad en que yo la he
dejado:
(jarcha)
Com si filyol alyenu,
non mas adormis a meu senu.
(Versión español)
Como si fueras un hijo ajeno,
ya no duermes sobre mi pecho.
Anónima
XX
(Versión español)
(muwaxaha)
Cual tímido ciervo
mi amada es bella.
Sus hermosos ojos
robó a la gacela.
Duna es luminosa
con palma de perlas.
(jarcha)
De la fiesta el día,
se salió a la calle
entre cinco amigas,
luna sin menguante.
(Manuel Álvar: 1970, p.5)
Los muladíes:
Los muladíes, desde el punto de vista cristiano, eran renegados (...) pero desde el punto de vista de los árabes los muwalladín son "los adoptados". Su lengua era un árabe lleno de romanismos, e incluso algunos sólo hablaban el romance. (Antonio Alatorre: 1979, p.77)
Los mozárabes:
Cristianos sometidos a los moros, que conservaron sus peculiaridades culturales. Herederos de la tradición romano-visigótica. Etimológicamente: "arabizados".(Manuel Álvar: 1970, p.3)
Los mudéjares
Son los moros que permanecieron en tierras que iban siendo reconquistadas por los reyes cristianos del norte (significa: "aquél a quien le han permitido quedarse"). (Antonio Alatorre: 1970, p.78)
Los moros latiníes o ladinos
Son los que aprendieron la lengua de los cristianos. "Se conservan obras literarias escritas por ellos en lengua romance (en aljamía, como la llamaban) pero con la única escritura que conocían, o sea la árabe (escritura aljamiada)..." (Ibid. p.78)
2. Jarchas
La jarcha es la estrofa final que aparece en las muwaxahas (collar de perlas) hebreas o árabes, pero escrito en un dialecto romance (el mozárabe). Estos versillos no son originales de los poetas cultos, sino que ellos los tomaban de la tradición oral; por eso un mismo texto se puede encontrar en autores diferentes. (Manuel Álvar: 1970, p.4)
El autor más antiguo es José el Escriba (antes de 1042 -siglo XI-); el más moderno Todros Abulafia (segunda mitad del siglo XIII). La época de florecimiento de las jarchas debe ir de los primeros años del siglo XII a mediados del XIII. Córdoba, Granada y Sevilla pasan por ser las ciudades que ampararon a estos poetas. (Ibid. p.4)
La interpretación de estos poemas es difícil. Muchas veces figuran en textos nada o poco vocalizados. (Ibid. p.5)
Además pertenecían a una sociedad trilingüe. De ahí que arabismos y hebraísmos aparezcan mezclados con el dialecto romance. (Ibid. p.5)
Ejemplo: jarcha 41.
'km y flugh 'ly'n h'r'l'myby
Kyryd lw dmy b' 'ry sw 'lrqyby (original)
Adamy filgüeyo alyenu ed él a mibi (transcripción romanizada)
Kyridlu demi vetari su al-raqibi
Amé con pasión a hijuelo ajeno
y él me ha correspondido;
su espía o guardián quiérelo de mí apartar. (transcripción al español)
(Ibid. p.5)
La jarcha se relaciona con dos formas poéticas árabes:
La muwaxaha (collar de perlas)
"... inventada por Moccáddam el Cabrí, poeta ciego de Cabra (Córdoba) que, en el siglo IX, introdujo grandes novedades en el sistema poético árabe, tales como escribir en versos cortos, agrupados en estrofas de rimas cambiantes, y mezclar el árabe con la lengua de los cristianos". (Ibid. p.6) Escrita en árabe clásico, tiene un cantarcillo vulgar formando parte de la última estrofa. (Ibid. p.6)
El zéjel
Heredero de la muwaxaha.
De gran trascendencia en el mundo románico. A diferencia de la muwaxaha no tiene el cantarcillo vulgar en la última estrofa, pero usa formas vulgares en todas las estrofas (Menéndez Pidal) (Ibid. P.6)
Forma de las jarchas
Es muy diversa: pareados, trísticos, cuartetas de dos asonantes y domina la irregularidad métrica.
La copla y la seguidilla, los cantos españoles más populares, aparecen documentados desde estas antiquísimas muestras. (Ibid. p.7)
[La copla es una forma poética de 4 versos que sirve de letra para canciones populares. Surgió en España, donde sigue siendo muy común, y está muy difundida en Latinoamérica. Su nombre proviene de la voz latina copula, "lazo", "unión".
Las coplas están compuestas generalmente por cuatro versos de arte menor, dispuestos en forma de cuarteta de romance (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a)]
Ejemplos de jarchas:
Vayades ad Isbilya
fy zayy tadyr,
ca veré a engaños
de Ibn Muhadyr
(Seguidilla de (7+5 + 7+5)
Vayáis a Sevilla
en traje de mercader
pues veré los engaños
de Aben Muhadyr.
(Versión al español)
Garid vos, ay yermaniellas,
com' contener a mieu mali!
sin el habib non vivréyu,
advolarei demandari
(Copla octosilábica de rimas alternas)
Decid vosotras, oh hermanillas,
¿cómo refrenaré mi pesar?
Sin el amado yo no viviré;
volaré a buscarlo.
(Versión al español)
Las jarchas se consideran más antiguas (siglos XI-XII) que los cancioneros gallego-portugueses (Menéndez Pidal) (Ibid.)
"La jarcha debe contener versos puestos en boca de otro que no sea el poeta, preferentemente una mujer que canta, o también una paloma en la enramada o un objeto inanimado; y esos versos deben estar enlazados con el asunto del poema mediante la primera parte de la última estrofa que los explicará y anunciará con palabras como él dijo, ella dijo, ella cantó; la jarcha debe estar compuesta en estilo callejero, en lenguaje vulgar, tal vez desatinado, como el de un niño o un borracho, o bien puede estar en lengua aljamiada (es decir, española), pero siempre incorrecta; la jarcha es el aroma de la muwaxaha, es su sal, su ámbar, su azúcar" (Menéndez Pidal) (Ibid. p.21)
Más jarchas
Original
Non dormireyu, mamma,
a rayo de mañana.
Bon Abul-l-Qasim,
la facha de matrana.
(Nº.36) (matrana: aurora)
Garid bos, ay yermanellas
Kom kontener he mew male.
Sin al-habib non bibreyo:
¿ad ob l'irey demandare?
(Nº4)
¡Tant' amare, tant' amare,
habib, tant' amare!
Enfermaron welyos, ¡guay Deus!
e duelen tan male.
(Nº81) (welyos: ojos)
(José Manuel Lozano Fuentes: 1973)
De Judá Leví:
I
(muwaxaha):
Una paloma que anida entre mirtos me mira mientras
preparo mi canto o cuando me lamento de mi tiempo.
Me habla con una voz lastimera, como de muchacha
que canta:
(jarcha):
Ven, sidi, veni
el querer es tanto bieni
dest al-zameni
con filyo d'Aben al-Dayyeni.
(versión español):
Ven, mi señor, ven
-¡el querer es tan gran bien de este tiempo!-
con el hijo de Aben al-Dayyan
(Manuel Álvar: 1970, p.21)
II
(muwaxaha)
Todo corazón tiene el deseo de ver a su dueño,
que es como una colina de mirra, para beber de sus
manantiales y oír sus palabras -por eso va a consultar
a una adivina:
(jarcha que la continúa)
Gar si yes devina
y devinas bil'lhaqq
Gar me cand me vernad
meu habibi Ishaq.
(Versión español)
Pues si eres una adivina que echa la buenaventura según la
verdad, dime, cuándo vendrá mi amigo Isaac"
(Ibid. p.21)
IV
(muwaxaha)
La graciosa gacela daría su vida por ti. Esta doncella nos narra
su propia historia: cuando su querubín huye volando, ella no puede
contener las lágrimas; ante sus compañeras ha exclamado
amargamente y ha confesado su amor:
(jarcha)
Garid vos, ay yermanelas,
com'contener é meu mali?
Sin el habib non vivereyu
advolarey demandari.
(Versión español)
Decid vosotras, oh hermanillas,
¿cómo refrenaré mi pesar?
Sin el amado yo no viviré;
volaré a buscarlo.
De Al-Kumayt
XV
(muwaxaha)
Tras largo tiempo en el que ella fue atacada de locura y aprisionada
en los labios del amor, canta y llora por la soledad en que yo la he
dejado:
(jarcha)
Com si filyol alyenu,
non mas adormis a meu senu.
(Versión español)
Como si fueras un hijo ajeno,
ya no duermes sobre mi pecho.
Anónima
XX
(Versión español)
(muwaxaha)
Cual tímido ciervo
mi amada es bella.
Sus hermosos ojos
robó a la gacela.
Duna es luminosa
con palma de perlas.
(jarcha)
De la fiesta el día,
se salió a la calle
entre cinco amigas,
luna sin menguante.
(Manuel Álvar: 1970, p.5)
Época visigótica
"... a comienzos del siglo VI los visigodos, expulsados de Tolosa por los francos, pasaron a lo que ahora es Cataluña y de allí al resto de España. (...) Los visigodos ocuparon prácticamente toda la península a lo largo de dos siglos, fijaron su capital en Toledo y acabaron por romper todo lazo con Roma." (2a, p.66)
"... el cristianismo de los visigodos, como el de gran parte de los pobladores de la parte oriental del imperio, era un cristianismo 'arriano', o se herético desde el punto de vista de la iglesia romana. (Arrio, griego alejandrino, prácticamente negaba la divinidad de Jesucristo...)" (2a, p.66)
Reyes visigodos como Recaredo y Recesvinto consiguieron la unidad política y religiosa de España, por eso "después de la invasión árabe los caudillos de la reconquista tuvieron como meta política la restauración del reino visigodo" (2a, p.67)
Algunas palabras de origen visigodo:
San Isidoro de Sevilla en el reino visigodo (560-636)
San Isidoro se interesó desde joven por la cultura clásica, dominando el latín, el hebreo y el griego, realizando estudios eclesiásticos que le llevaron a desempeñar el obispado sevillano en el año 600, sustituyendo a su hermano. Se interesará especialmente por dotar de unidad eclesiástica y cultural al reino visigodo, continuando la labor de san Leandro.
En sus "Etimologías" intenta recoger los conocimientos humanos como si de una enciclopedia se tratara; "De Natura Rerum" trata de conocimientos básicos de la naturaleza; y en "Historia de Regibus Gothorum" estudia la historia del reino visigodo.
Las etimologías son la obra magna, aunque inconclusa, de Isidoro, destinadas, al menos en una primera versión, al rey Sisebuto.
Isidoro difine el hombre como "un animal racional, mortal, risible y capaz de instrucción."
San Isidoro de Sevilla. Una selección de sus Etimologías
Originum sive Etymologiarum libri XX, VI, 3-14
Capítulo 13
De los nombres de los libros
1. Codex (códice) se llama el libro de un solo volumen aunque contenga varias obras. Se llama códex por traslación, tomado de caudex, tronco de los árboles, que se compone de muchas ramas; así también el códex tiene muchos libros.
2. Volumen (rollo): se llama a volvendo, de revolver, y así se dice entre los hebreos el volumen de la ley y los volúmenes de los profetas.
3. Liber es la membrana que tienen los árboles entre la corteza y la madera; de ella dice Virgilio (Egl., 10, v. 67): Alta liber aret in ulmo. (El liber se seca en el alto olmo.) De aquí vino el nombre de libro, porque antes del uso del papel y membrana animal se hacían los libros de esta membrana vegetal que se llama liber; de ahí también que a los copistas se les llamara librarios.
Capítulo 14
De los que hacían los libros y sus instrumentos
1. Los librarios (copistas) antes se llamaban bibliopolas, del griego biblon. Los librarios se llaman también anticuarios; pero propiamente librarios son los que escriben tanto los libros antiguos como los nuevos, y anticuarios los que solamente copiaban los antiguos, y de ahí tomaron su nombre.
2. El nombre de escriba, o escribiente, viene de escribiendo, expresando su oficio el mismo vocablo.
3. Los instrumentos del escriba son la caña y la pluma. El primero está tomado del reino vegetal y la pluma es de ave. Su extremidad se divide en dos, conservando la unidad de la pluma, significando que en aquella división que se hace en el extremo fino de la pluma se representa el Antiguo y Nuevo Testamento, con los cuales se expresa el sacramento de la palabra, difundida por la sangre de la pasión.
4. Se llama cálamo porque pone la tinta sobre el papel. Los marinos usan este verbo calare en el significado de poner.
5. Penna (pluma) viene a pendendo, esto es, volando. Pues, como se dijo, son plumas de ave.
[VE EL VIDEO: "CÓMO HACER UNA PLUMA DE CAÑA":
http://www.youtube.com/watch?v=A4IDjChEBQg ]
6. Folia (hojas) de los libros. Se llaman así o por la semejanza con las de los árboles o porque se hacían ex follibus, de fuelles, esto es, de pieles de animales, Las caras de estas hojas se llaman páginas, porque compinguntur, van unidas.
7. Verso, llamado así por el vulgo, porque se escribía a semejanza de como se ara la tierra; empezaban llevando el estilo de izquierda a derecha, después lo llevaban más abajo, y empezaban de nuevo el movimiento otra vez a la derecha; y a la vuelta que dan los bueyes cuando aran para empezar otro surco le llaman los rústicos verso.
8. Scheda (esquela): se llama así el escrito que está sometido a corrección y no está aún redactado en libros. Es vocablo griego, como también es griega la palabra tomo.
Tomado de la primera versión íntegra en español de las Etimologías, por de don Luis Cortés y Góngora, publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1951, páginas 135-145 (libro VI, capí capítulos 1 al 14).
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Página de un manuscrito mozárabe del siglo IX que contiene las Etimologías. |
La arquitectura visigoda es propia del dominio visigodo en la Península Ibérica. El estilo no posee características rígidas y constantes, sino que se trata de una serie de elementos que están presentes, como el arco en herradura, la bóveda de cañón, la sillería encajada sin mortero, la techumbre de ladrillo.
La arquitectura visigoda maneja los sistemas constructivos conocidos del mundo bizantino, pero con un carácter propio y variado.
| Arquitectura Visigoda: San Juan de Baños, Palencia. Interior. Ábside y nave central. |
| Arte hispano visigodo |
| Conjunto episcopal de Tarrasa |
Arte visigodo
| Corona del rey visigodo Recesvinto |
| Detalle en relieve. Ermita de Santa María de las Viñas |
Bardos, juglares, torvadores y troveros
Bardo, compositor, arpista y poeta céltico. Actuaba como transmisor oral de la historia, crítico político, artista y poeta oficial. Su misión era loar las epopeyas nacionales. Los poemas pasaban por transmisión oral de unos bardos a otros, aunque cada uno agregaba toques personales al texto. Para memorizarlos utilizaban ciertas fórmulas como frases hechas y la repetición de versos o grupos de versos. La tradición de los bardos célticos se remonta a la antigüedad, aunque proliferó sobre todo durante la edad media y prerrenacimiento en Gales e Irlanda. Muchos bardos vivían en casas acomodadas, otros eran itinerantes. Los bardos de Bretaña y de la Galia eran considerados una clase social aparte y disfrutaban de sus propios privilegios. Tuvieron especial importancia en Gales, donde solían pertenecer a la nobleza y formaban gremios que fijaban pautas para escribir y recitar. Considerados por los ingleses como políticamente peligrosos, estos gremios llegaron a estar fuera de la ley en varias ocasiones y poco a poco fueron desapareciendo. No obstante, la reunión anual de poetas y músicos galeses, en Eisteddfod, renació en el siglo XIX y continúa hoy día. Algunos textos se conservan desde el periodo medieval, no ocurre lo mismo con la música. Artistas similares han existido en distintas culturas: los gusan armenios, los guslari eslavos o los aedos de la Grecia homérica.
Juglar, artista profesional del entretenimiento en la Europa medieval, dotado para tocar instrumentos, cantar, contar historias y hacer acrobacias, así como otros trucos de la actuación. La nobleza solía emplear muchos juglares, pero la mayoría eran itinerantes. A partir de 1300 comenzaron a formar gremios en los pueblos. Estos artistas recibieron el nombre de juglares alrededor de 1100, y a menudo se les solía contratar para interpretar canciones escritas por trovadores y troveros.
Los juglares se dedicaban a llevar de ciudad en ciudad las noticias sobre las luchas, las novedades de los palacios de los reyes y hasta los chismes de los nobles. Eran la mayor, mejor y más actualizada fuente de información, así que todo el mundo los escuchaba: la gente del pueblo se reunía en las plazas y los reyes los invitaban a sus cortes. Muchas veces sus relatos eran largos; si habían presenciado alguna batalla importante o un casamiento, por ejemplo, daban todos los detalles del suceso. Entonces, para que no fuera tan aburrido, montaban un verdadero espectáculo con bailes, malabares, chistes. Y para que no fuera tan difícil recordar todo lo que tenían que contar, lo cantaban: como todas las canciones, esos relatos estaban armados en verso.
Trovadores y troveros.
Los trovadores eran poetas líricos en lengua provenzal y poetas líricos en francés antiguo. El término deriva del verbo trobar (componer versos). Su actividad se desarrolla en Francia entre finales del siglo XI y finales del siglo XIII. Los trovadores, afincados en la región de Provenza, se inspiraron en el antiguo concepto griego de poema lírico como composición vocal. La poesía de los trovadores figura entre las primeras muestras literarias en una lengua distinta del latín, lengua literaria por excelencia durante la edad media. Sus poemas emplean nuevas formas, melodías y ritmos, originales o copiados, de la música popular. El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo IX de Aquitania. La mayoría de los 400 trovadores que vivieron en esta época fueron nobles o reyes para quienes componer e interpretar canciones era una manifestación más del ideal caballeresco. La música de los trovadores desapareció progresivamente a lo largo del siglo XIII con la destrucción de los reinos del sur de Francia durante las guerras religiosas, que culminaron con la derrota de los albigenses por el poder papal.
Originalmente, los trovadores cantaban sus poemas en la corte y a menudo celebraban competiciones o torneos musicales; más tarde contrataron a músicos itinerantes, los llamados juglares, para interpretar sus obras. Entre sus temas predilectos figuran el amor, la caballería, la religión, la política, la guerra, los funerales y la naturaleza. Sus formas de versificación eran la cansón (por lo general de amor cortés), la tensón (diálogos o debates), el serventesio (canción política o satírica), el planto (canto fúnebre o endecha), el alba (canción matinal) y la serena (canción nocturna). El acompañamiento musical se interpretaba generalmente con instrumentos de cuerda como la viella (violín medieval) o el laúd. La notación indicaba el tono, pero no el tiempo o el ritmo. En la actualidad se conservan unas 300 melodías y cerca de 2.600 poemas trovadorescos. La música de los trovadores influyó de manera decisiva en el desarrollo de la música profana medieval.
Los troveros desarrollaron su actividad en el norte de Francia y su obra incluye canciones de gesta y poesía cortesana. Sus canciones estaban muy influidas por los trovadores, enviados al norte de Francia en torno a 1137 por Leonor de Aquitania, nieta de Guillermo de Poitiers. Leonor se estableció en la corte parisina tras contraer matrimonio con el rey Luis VII, y trajo consigo a los poetas y músicos de su tierra natal. Los troveros empezaron por copiar y adaptar las obras de los trovadores y más tarde desarrollaron un género propio, similar en su temática y su forma musical al de los trovadores, aunque de carácter más épico. Se conservan cerca de 1.400 melodías y 4.000 poemas escritos por los troveros, el más famoso de los cuales fue Adam de la Halle.
Juglar, artista profesional del entretenimiento en la Europa medieval, dotado para tocar instrumentos, cantar, contar historias y hacer acrobacias, así como otros trucos de la actuación. La nobleza solía emplear muchos juglares, pero la mayoría eran itinerantes. A partir de 1300 comenzaron a formar gremios en los pueblos. Estos artistas recibieron el nombre de juglares alrededor de 1100, y a menudo se les solía contratar para interpretar canciones escritas por trovadores y troveros.
Los juglares se dedicaban a llevar de ciudad en ciudad las noticias sobre las luchas, las novedades de los palacios de los reyes y hasta los chismes de los nobles. Eran la mayor, mejor y más actualizada fuente de información, así que todo el mundo los escuchaba: la gente del pueblo se reunía en las plazas y los reyes los invitaban a sus cortes. Muchas veces sus relatos eran largos; si habían presenciado alguna batalla importante o un casamiento, por ejemplo, daban todos los detalles del suceso. Entonces, para que no fuera tan aburrido, montaban un verdadero espectáculo con bailes, malabares, chistes. Y para que no fuera tan difícil recordar todo lo que tenían que contar, lo cantaban: como todas las canciones, esos relatos estaban armados en verso.
Trovadores y troveros.
Los trovadores eran poetas líricos en lengua provenzal y poetas líricos en francés antiguo. El término deriva del verbo trobar (componer versos). Su actividad se desarrolla en Francia entre finales del siglo XI y finales del siglo XIII. Los trovadores, afincados en la región de Provenza, se inspiraron en el antiguo concepto griego de poema lírico como composición vocal. La poesía de los trovadores figura entre las primeras muestras literarias en una lengua distinta del latín, lengua literaria por excelencia durante la edad media. Sus poemas emplean nuevas formas, melodías y ritmos, originales o copiados, de la música popular. El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo IX de Aquitania. La mayoría de los 400 trovadores que vivieron en esta época fueron nobles o reyes para quienes componer e interpretar canciones era una manifestación más del ideal caballeresco. La música de los trovadores desapareció progresivamente a lo largo del siglo XIII con la destrucción de los reinos del sur de Francia durante las guerras religiosas, que culminaron con la derrota de los albigenses por el poder papal.
Originalmente, los trovadores cantaban sus poemas en la corte y a menudo celebraban competiciones o torneos musicales; más tarde contrataron a músicos itinerantes, los llamados juglares, para interpretar sus obras. Entre sus temas predilectos figuran el amor, la caballería, la religión, la política, la guerra, los funerales y la naturaleza. Sus formas de versificación eran la cansón (por lo general de amor cortés), la tensón (diálogos o debates), el serventesio (canción política o satírica), el planto (canto fúnebre o endecha), el alba (canción matinal) y la serena (canción nocturna). El acompañamiento musical se interpretaba generalmente con instrumentos de cuerda como la viella (violín medieval) o el laúd. La notación indicaba el tono, pero no el tiempo o el ritmo. En la actualidad se conservan unas 300 melodías y cerca de 2.600 poemas trovadorescos. La música de los trovadores influyó de manera decisiva en el desarrollo de la música profana medieval.
Los troveros desarrollaron su actividad en el norte de Francia y su obra incluye canciones de gesta y poesía cortesana. Sus canciones estaban muy influidas por los trovadores, enviados al norte de Francia en torno a 1137 por Leonor de Aquitania, nieta de Guillermo de Poitiers. Leonor se estableció en la corte parisina tras contraer matrimonio con el rey Luis VII, y trajo consigo a los poetas y músicos de su tierra natal. Los troveros empezaron por copiar y adaptar las obras de los trovadores y más tarde desarrollaron un género propio, similar en su temática y su forma musical al de los trovadores, aunque de carácter más épico. Se conservan cerca de 1.400 melodías y 4.000 poemas escritos por los troveros, el más famoso de los cuales fue Adam de la Halle.
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